Año Tres Día 100 Administración de Obama 29 de abril de 2011 - Historia

Año Tres Día 100 Administración de Obama 29 de abril de 2011 - Historia

8:00 AM EL PRESIDENTE se reúne con los participantes en la huelga de saneamiento de Memphis de 1968
Salón Diplomático


8:30 AM LA PRIMERA FAMILIA sale de la Casa Blanca en ruta a la Base de la Fuerza Aérea Andrews
Jardín Sur


8:45 AM LA PRIMERA FAMILIA sale de la Base de la Fuerza Aérea Andrews en ruta hacia Alabama


CDT

9:50 AM LLEGA LA PRIMERA FAMILIA a Alabama
Aeropuerto Regional de Tuscaloosa


10:10 AM EL PRESIDENTE y LA PRIMERA DAMA ven los daños y se reúnen con el gobernador Bentley, los funcionarios estatales y locales y las familias afectadas por las tormentas
Alabama


11:45 AM LA PRIMERA FAMILIA sale de Alabama
Aeropuerto Regional de Tuscaloosa


EDT

2:10 PM LA PRIMERA FAMILIA llega a Cabo Cañaveral, Florida
Franja de deslizamiento de Cabo Cañaveral


2:45 PM LA PRIMERA FAMILIA recorre las instalaciones de procesamiento del orbitador
Instalación de procesamiento de Orbiter, Cabo Cañaveral, Florida


3:30 PM LA PRIMERA FAMILIA observa el lanzamiento del transbordador espacial Endeavour
Centro de control de lanzamiento


5:40 PM EL PRESIDENTE llega a Miami, Florida
Aeropuerto internacional de miami


6:55 PM EL PRESIDENTE pronuncia el discurso de graduación de Miami Dade College
Miami Dade College, Miami, Florida


9:05 PM EL PRESIDENTE sale de Miami, Florida
Aeropuerto internacional de miami


11:30 PM LLEGA EL PRESIDENTE a la Casa Blanca
Jardín Sur


100 días, 100 pifias de Obama

La lista de 100 errores de Obama en este artículo del New York Post compilado por su personal de crackerjack es en realidad bastante aterradora. Los errores de política exterior son especialmente preocupantes ya que, sumados, revelan una administración a la deriva hacia el desastre en varias áreas.

Todos los presidentes cometen errores. Eso es porque son humanos y las caídas son parte del trabajo.

Pero el número y la gravedad de los errores de juicio de Obama, sin mencionar las declaraciones erróneas, las mentiras, las exageraciones y la incapacidad general para evitar los cambios de opinión a diario, todo apunta a una incompetencia impactante.

No puedo decir que haya habido ninguna mejora desde el día 1 al 100. O la "curva de aprendizaje" de Obama tiene poco o ningún arco o realmente ha retrocedido. Lo único que se puede decir es que todavía puede hacer lo que quiera, incluso si estropea las cosas, debido a su enorme popularidad personal y al hecho de que sus enormes mayorías demócratas en el Congreso permiten que su agenda se apruebe con facilidad.

Éstos son algunos de los errores de Obama del Post:

Lea los 100. Apuesto a que hay algunos que no conocía.

La lista de 100 errores de Obama en este artículo del New York Post compilado por su personal de crackerjack es en realidad bastante aterradora. Los errores de política exterior son especialmente preocupantes ya que, sumados, revelan una administración a la deriva hacia el desastre en varias áreas.

Todos los presidentes cometen errores. Eso es porque son humanos y las caídas son parte del trabajo.

Pero el número y la gravedad de los errores de juicio de Obama, sin mencionar las declaraciones erróneas, las mentiras, las exageraciones y la incapacidad general para evitar los cambios de opinión a diario, todo apunta a una incompetencia impactante.

No puedo decir que haya habido ninguna mejora desde el día 1 al 100. O la "curva de aprendizaje" de Obama tiene poco o ningún arco o realmente ha retrocedido. Casi lo único que se puede decir es que todavía puede hacer lo que quiera, incluso si estropea las cosas, debido a su enorme popularidad personal y al hecho de que sus enormes mayorías demócratas en el Congreso permiten que su agenda se apruebe con facilidad.


El centésimo día de Obama fue subestimado

A medida que el presidente Trump cumple 100 días en el cargo, se han escrito innumerables retrospectivas sobre lo que ha logrado y lo que no ha logrado durante su joven presidencia. Además de nombrar con éxito a un juez de la Corte Suprema y evitar el juicio político, Trump no ha logrado mucho hasta ahora, lo que puede ser parte de por qué descartó públicamente el punto de referencia de 100 días como un & quot; estándar ridículo & quot; Pero en realidad, los presidentes a menudo están ansiosos para restar importancia a la importancia de los primeros 100 días. Por ejemplo, el presidente Obama pasó su centésimo día en el cargo celebrando una conferencia de prensa.

Tampoco fue una conferencia de prensa muy notable. Aunque Obama dedicó un breve segmento - poco más de 100 palabras, según mi recuento - a relatar sus logros durante los primeros 100 días, pasó la mayor parte de su tiempo abordando los temas del día, que incluyeron el brote del virus de la gripe H1N1, el inminente rescate de automóviles, y la cuestión del clima acuático es una tortura. No fue exactamente una vuelta de victoria.

No es que Obama no tuviera ningún logro en su haber de los que pudiera haberse jactado. En sus primeros 100 días, Obama había firmado al menos tres leyes importantes: la Ley de Pago Justo Lilly Ledbetter, el paquete de estímulo económico y la Ley de Reautorización del Seguro Médico para Niños, que amplió el seguro médico a alrededor de 4 millones de niños. Cuando llegó al día 100, el índice de aprobación promedio de Obama era de un sólido 63 por ciento.

Trump, en comparación, no ha promulgado ningún proyecto de ley importante. Sus numerosos intentos de restringir los viajes de musulmanes a los EE. UU. Han sido bloqueados por los tribunales federales, y no ha habido ningún movimiento en el Congreso con la promesa de construir un muro fronterizo entre los EE. UU. Y México.

El FBI, así como ambas ramas del Congreso, están investigando las conexiones de su campaña con el gobierno ruso. El asesor de seguridad nacional de Trump renunció a menos de un mes en el cargo debido a sus comunicaciones con Rusia, y su índice de aprobación promedio desde que asumió el cargo es del 39 por ciento, más bajo que cualquier otro presidente en la historia de Gallup, dijo la firma de encuestas.

Habiendo dicho todo eso, los primeros 100 días no son un punto de referencia tan importante como parece. Después de todo, la presidencia es un período de cuatro años y las políticas que se promulgan más tarde en un período cuentan tanto como las promulgadas durante los primeros 100 días. Trump todavía tiene mucho tiempo para afectar el cambio que no ha podido hacer hasta ahora.


La política exterior de Obama en 100

Obama ha vuelto a priorizar los intereses de Estados Unidos y las estrategias utilizadas para lograrlos.

Colocando el terrorismo en su lugar apropiado.
El presidente ha reestructurado nuestras prioridades para que el terrorismo sea tratado como uno de varios desafíos importantes, pero ya no domine todos los demás objetivos políticos. Esto no significa abandonar la lucha contra el terrorismo como una prioridad. Obama lo dejó claro cuando explicó el objetivo de su nueva estrategia Afganistán-Pakistán: "Desarticular, desmantelar y derrotar a Al Qaeda en Pakistán y Afganistán, y evitar su regreso a cualquiera de los dos países en el futuro". Pero es una reprimenda del concepto de la era Bush de una "guerra contra el terror", que consideraba a todos los grupos extremistas y patrocinadores estatales del terrorismo como una amenaza cohesiva, una política que resultó en nuestra invasión de Irak, un país que no tenía nada. que ver con el 11 de septiembre o con al-Qaeda.

También ha significado un replanteamiento de nuestra relación con el mundo musulmán. Como explicó el presidente durante un discurso ante el Parlamento turco, "la relación de Estados Unidos con la comunidad musulmana, el mundo musulmán, no puede, y no estará, simplemente basada en la oposición al terrorismo".

Este enfoque se ha trasladado a la decisión del presidente de cerrar la bahía de Guantánamo y poner fin a la tortura. Estas prácticas son moralmente reprobables, de eficacia cuestionable y actúan como una herramienta de reclutamiento de terroristas. Como explicó Obama, "el ejemplo moral de Estados Unidos debe ser la piedra angular y el faro de nuestro liderazgo global".

Priorizar la eliminación de las armas nucleares.
Durante la era Bush, hubo un acuerdo bipartidista de que el uso de armas nucleares por terroristas estaba en la parte superior de la lista de preocupaciones de seguridad nacional. Durante los debates presidenciales de 2004, el senador John Kerry y el presidente George W. Bush estuvieron de acuerdo en este punto. El problema con el enfoque de Bush fue que se centró exclusivamente en los perpetradores de tal ataque mientras ignoraba las armas mismas.

Obama ha anulado esta política y ha abrazado el régimen global de control de armas que jugó un papel tan crucial en la limitación de la propagación de las armas nucleares durante la Guerra Fría. Durante un discurso seminal en Praga el 5 de abril, se comprometió con el objetivo de un mundo libre de armas nucleares.

Después de años de deterioro de las relaciones con Rusia, Obama y el presidente ruso, Dmitry Medvedev, acordaron reiniciar las negociaciones y llegar a un acuerdo para fines de este año sobre un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), que reduciría drásticamente las reservas nucleares de Estados Unidos y Rusia. Teniendo en cuenta que las dos naciones poseen un 95 por ciento combinado de las armas nucleares del mundo, este fue un paso crítico tanto para reducir las armas nucleares como para dejar en claro que las principales potencias nucleares del mundo están comprometidas con un mundo libre de armas nucleares.

El presidente también ha señalado su compromiso con el Tratado de Prohibición Completa de Pruebas y Pruebas (CTBT) al convertir al vicepresidente Joe Biden en el hombre clave para lograr la ratificación del Senado. Este acuerdo crucial para prohibir las pruebas falló la ratificación en 1999, lo que socavó la posición de Estados Unidos para liderar de manera creíble las iniciativas internacionales de no proliferación.

Reequilibrar el presupuesto de seguridad nacional.
Durante años, la asignación del gasto en el presupuesto de seguridad nacional se ha caracterizado por prioridades muy mal ubicadas. Sobre enfatizó el gasto militar mientras ignoraba las otras herramientas de la diplomacia y el desarrollo. Incluyó miles de millones en fondos para sistemas de armas de la Guerra Fría ineficaces e innecesarios, mientras que no cubría necesidades básicas como armaduras y fuerza de tropas para las guerras que libramos hoy. El resultado ha sido una infraestructura de seguridad nacional que no está preparada para hacer frente a los problemas del siglo XXI.

El presupuesto de la administración Obama agrega un 10 por ciento al presupuesto combinado del Departamento de Estado y de asistencia exterior. Además, al contratar al muy respetado Jack Lew como subsecretario de Estado de Gestión, un puesto que quedó sin cubrir en la administración Bush, la administración ha enviado una señal clara de que el Departamento de Estado será un actor real en lo que respecta a la lucha. para los recursos.

El presupuesto de Defensa también representa un cambio estratégico dramático de los juguetes grandes y costosos a los programas y al personal que se necesitan para los conflictos actuales y futuros. Esto ha implicado cortar: el F22 Raptor, que fue diseñado para luchar contra la próxima generación de cazas soviéticos, el destructor de superficie DDG1000, un programa tan caro y difícil de manejar que incluso la Armada decidió que no lo quería y los Future Combat Systems, que incluían el Los planes del ejército para vehículos de reemplazo, pero no tomaron en cuenta las experiencias y necesidades de Irak y Afganistán. En el lugar, Gates se comprometió a expandir el tamaño de las fuerzas terrestres e invertir en sistemas de armas diseñados para operaciones irregulares como las guerras en Irak y Afganistán.

Conectando los puntos en las estrategias regionales.
La administración Bush se suscribió con demasiada frecuencia a teorías simplistas que buscaban soluciones mágicas regionales. El ejemplo más atroz fue la afirmación de que la invasión de Irak difundiría la democracia y conduciría a una paz permanente en Oriente Medio. Obama ha adoptado un enfoque diferente eligiendo abordar simultáneamente múltiples problemas regionales y reconociendo que existen vínculos importantes.

En el Medio Oriente, el presidente se movió en varios frentes a la vez. Estableció una fecha límite firme para la retirada de Irak, una decisión que envió una señal clara a la región de que Estados Unidos no estaba allí para crear una presencia militar permanente. Ha realizado un acercamiento público agresivo hacia Irán en un intento de superar años de mala sangre y allanar el camino hacia las negociaciones diplomáticas. Pero también ha trabajado para obtener un mayor apoyo de Rusia, el país más capaz de ejercer una presión real sobre Irán, en la cuestión nuclear. Se ha comprometido a que Siria envíe a dos altos funcionarios a Damasco después de años de aislamiento diplomático. Y, desde el primer día, ha puesto la negociación de la paz árabe-israelí en el primer lugar de su agenda.

En América Latina, el presidente ha reconocido que nuestra anacrónica política hacia Cuba sirve de barrera entre Estados Unidos y toda la región. Ha iniciado el proceso crítico de mejorar las relaciones eliminando las barreras que impiden a los cubanoamericanos viajar a la isla o enviar remesas y también dando un nuevo tono, que recibió una respuesta positiva de Raúl Castro. A continuación, asistió a la Cumbre de las Américas, donde recibió una cálida bienvenida, en marcado contraste con el aislamiento de Bush hace cuatro años.

La administración también ha priorizado la lucha con los cárteles de la droga en México y lanzó nuevas iniciativas destinadas a detener el flujo de dinero y armas hacia el sur y fortalecer la seguridad interna de México y la capacidad para lidiar con los cárteles. Quizás la mayor señal de cuán en serio Obama se está tomando este problema es el hecho de que tanto el presidente como tres miembros del gabinete (Hillary Clinton, Eric Holder y Janet Napolitano) lo han visitado en los primeros 100 días.

En general, es demasiado pronto para atribuir al presidente una filosofía de política exterior plenamente formada. Pero a los 100 días de su administración, está claro que estos cambios ya han recorrido un largo camino hacia la redefinición de la política exterior estadounidense y probablemente seguirán siendo elementos centrales de las políticas del presidente en los próximos años.


Política interna de Obama en 100

En la oficina central, los cien días de Obama han sido un torbellino de actividad, pero las grandes luchas vienen a continuación.

Según el asesor principal David Axelrod, los primeros 100 días son "el equivalente periodístico de las vacaciones de Hallmark. La verdad es que es muy difícil evaluar cualquier presidencia después de cien días".

Pero, si quisiera evaluar la administración, tal vez después de la conferencia de prensa del presidente en horario estelar el mismo día del que hablamos, su jefe de gabinete, Rahm Emanuel, tiene una sugerencia: "No quiero ser negativo con Franklin Delano Roosevelt, pero no aprobó un acuerdo económico en los primeros 100 días. Hemos aprobado la Ley de Recuperación más grande en la historia del país ". ¿Hay alguien con quien Emanuel no se vuelva negativo?

Por lo tanto, para que quede claro, cuando pase por CVS para recoger su tarjeta de 100 días ("Para el presidente, del líder republicano de la Cámara"), asegúrese de obtener algo que logre el equilibrio adecuado entre ignorar el evento y reclamar más exitosa presidencia temprana en la memoria histórica. Para ayudarte - el Perspectiva considera cuatro de los principales esfuerzos de política interna del presidente Obama en sus primeros 100 días.

Cada crisis.

La política interna se ha centrado principalmente en la necesidad de responder a la recesión. A pesar de las preguntas sobre su tamaño (demasiado pequeño o demasiado grande, dependiendo de con quién esté hablando) y eficacia (demasiado pronto para decirlo), el paquete de estímulo económico de casi $ 800 mil millones que se promulgó como ley el 17 de febrero se convertirá en una prioridad. como el logro más popular y exitoso en el arsenal del presidente a pesar de la oposición republicana casi unida. Su programa para detener las ejecuciones hipotecarias, Making Home Affordable, también debe ser reconocido, aunque es un plan bien diseñado, no está claro qué tan efectivo será, especialmente porque una parte crítica del plan que ajusta la ley de quiebras muere una muerte silenciosa en el Senado sin mucho apoyo de la administración.

La respuesta bizantina de la administración a la crisis financiera merece un párrafo propio, ya que a menudo ha estado en el centro de la narrativa de los medios. El secretario del Tesoro de Elfin, Tim Geithner, se ha enfrentado a directores ejecutivos de todas las industrias, comités del Congreso enojados, economistas críticos, turbas metafóricas de ciudadanos con tridentes, turbas reales de ciudadanos con bolsitas de té, anfitriones de CNBC y, oh sí, ministros de finanzas de todas las potencias económicas importantes. Un comienzo difícil ha dado paso a una mayor coherencia en las relaciones públicas, aunque quedan importantes interrogantes sobre los mecanismos que Geithner ha propuesto para arreglar los mercados crediticios. Ha habido algunas señales mixtas de mejora económica, señales que pueden estar ocultando la posibilidad de una recuperación estancada. A pesar de las críticas, un Congreso que no proporcionará las herramientas o el dinero necesarios para una acción más agresiva, y una estrategia de comunicación desastrosa, el secretario del Tesoro ha mantenido la cabeza y mira hacia adelante - juego de palabras del mercado - y ejecutar su plan complejo para recapitalizar bancos insolventes.

. es una oportunidad.

El siguiente paso es el impresionante presupuesto del presidente, que dio a conocer con jadeos casi audibles alrededor de la circunvalación. "¡Inversiones enormes!" Los demócratas gritaron "¡Enormes déficits!" Respondieron los republicanos. El documento, caracterizado por iniciativas políticas audaces en salud, energía y educación y el abandono de gran parte del truco presupuestario tradicional diseñado para ocultar los costos futuros, galvanizó a los liberales: "Este es un presupuesto en el que podemos creer", economista y crítico frecuente de la administración. Paul Krugman ronroneó - y llevó a los conservadores a una oposición abierta - "Estos números no funcionan y las implicaciones prácticas de ellos son asombrosos para la nación y la próxima generación", se queja el senador republicano Judd Gregg. El presidente enmarcó su propuesta como el próximo paso en la recuperación económica, una base para construir el crecimiento económico a largo plazo, prometiendo lidiar con la deuda a largo plazo con ahorros en costos de atención médica y recorte presupuestario responsable. También insinuó esfuerzos futuros para abordar el Seguro Social. gastando, levantando pelos de punta a la izquierda y cejas a la derecha.

La visión del presidente ha sufrido algunos en manos de intereses parroquiales en el Congreso: medidas innovadoras generadoras de ingresos para limitar las deducciones fiscales, recortar los subsidios agrícolas y realinear el presupuesto de defensa, así como su plan energético de tope y comercio, todos enfrentan una oposición significativa. No obstante, el presidente ha obtenido importantes victorias al garantizar que dos iniciativas críticas, su plan para ahorrar $ 400 mil millones mediante la reducción de los subsidios para préstamos estudiantiles y sus esfuerzos de reforma del sistema de salud, estén protegidos de cualquier obstruccionismo futuro. Ahora comienzan las grandes batallas mientras el resto del verano se dedica a completar los detalles de la política sobre la reforma del sistema de salud, la principal prioridad de la agenda nacional del presidente, y a aclarar los detalles del resto del balance del gobierno.

"Sé cómo decir 'unión'".

Quizás la mayor decepción para los de izquierda ha sido la falta de apoyo de la administración para aprobar la Ley de Libre Elección de los Empleados, la principal prioridad sindical que revitalizaría un movimiento sindical. Dado que los senadores clave retiraron su respaldo a la legislación tal como está redactada, parece que la única oportunidad de cambiar la ley laboral será un proyecto de ley de compromiso que se está negociando actualmente.

Eso no quiere decir que Obama no haya tomado medidas para ayudar a los estadounidenses trabajadores: hasta ahora, firmó la ley Ledbetter Fair Pay, nombró a la congresista pro-laboral Hilda Solís como su Secretaria de Trabajo, dirigió nuevos fondos a programas de seguridad en el lugar de trabajo y eligió a dos destacados abogados laborales para que se unieran a la Junta Nacional de Revisión Laboral. Cambios importantes, sin duda, pero no tan simbólicamente poderosos como el compromiso de aprobar la primera gran legislación sindical en décadas.

¿El fin de las guerras culturales?

En una palabra, no, pero la Casa Blanca ha sido aún más tranquila en el frente de los problemas sociales, a expensas de las críticas de la izquierda por el acercamiento público a las figuras religiosas conservadoras. El presidente se ha negado a abordar la legislación para proteger la elección, cumplir su promesa de derogar No preguntes, no decir, o considerar oponerse a la Ley de Defensa del Matrimonio. Aún así, levantó las restricciones a la investigación con células madre y nombró a un funcionario abiertamente homosexual para encabezar la Oficina de Gestión de Personal, que se espera que impulse la igualdad de beneficios para los empleados gubernamentales LGTB. Quizás el movimiento más audaz en este frente fue la aprobación de una amplia expansión del Programa Estatal de Seguro Médico para Niños, que extendió la cobertura médica a millones de niños.

Son unos meses ocupados y con noticias. ¿Cómo juzga un canon tan amplio? Irónicamente, ambas versiones del giro de la Casa Blanca tienen razón en esta llamada. Cien días es un marco de tiempo en última instancia arbitrario y, por lo tanto, estúpido para juzgar el desempeño de un director ejecutivo: los grandes programas apenas se están poniendo en marcha, y su éxito o fracaso se determinará en años. Considere el destino inicial del estímulo: es una política inteligente, pero ya ha sido atacada por disposiciones que aprobaron bonificaciones para los empleados de AIG rescatada por el gobierno.

A los expertos les gusta pensar que las predicciones políticas de hoy dependen de las acciones del presidente, pero dada la situación económica actual, las acciones del presidente dependen de la capacidad de su secretario del Tesoro para controlar las consecuencias de un sistema financiero que parece decidido a sabotear tanto a sí mismo como al gobierno. economía en su conjunto. Es la agenda del Tesoro lo que debería hacer que los progresistas sean más recelosos, y obtiene la calificación de "Necesita mejorar".

Tim Fernholz

Tim Fernholz es un ex redactor del Prospect. Su trabajo ha sido publicado por Newsweek, The New Republic, The Nation, The Guardian y The Daily Beast. También es investigador de la New America Foundation.


Michelle Malkin: el equipo de Obama es corrupto

Introducción: ¡Saluden todos los triunfadores! Uf. Los conserjes de las salas de redacción de todo Estados Unidos trabajaron horas extra en los felices días posteriores a que Barack Obama ganara la presidencia. No fue fácil limpiar la baba de las computadoras portátiles y los pisos de las oficinas de los periodistas que cubrían la mayor transición de la historia mundial.

El columnista del New York Times, David Brooks, reclamó el teclado y la alfombra más empapados y manchados del negocio. Elogió a los "individuos de mente abierta" y a los "profesionales admirados" del equipo Obama. Se entusiasmó con su "retórica postpartidista" y "creatividad práctica". Y - ¡ooooh-la-la! - ¿Qué hay de los cerebros de todos esos cerebros inteligentes? Tan humeante:

Esta será realmente una administración que se parece a Estados Unidos, o al menos a esa porción de Estados Unidos que obtuvo el doble de 800 en sus SAT. Incluso más que las administraciones pasadas, esta será una valedictocracy - gobernada por aquellos que se gradúan primero en sus clases de la escuela secundaria. Si un enemigo extranjero ataca a los Estados Unidos durante el juego Harvard-Yale en cualquier momento durante los próximos cuatro años, estamos jodidos.

Ya se está enfocando la cultura de la administración Obama. Sus miembros son dos veces más inteligentes que los pobres reporteros que tienen que cubrirlos, tres veces si se incluyen a los columnistas. Por lo general, sirvieron en la administración Clinton y luego, como Cincinnatus, se retiraron a las comodidades de la vida privada, es decir, si Cincinnatus había trabajado en Goldman Sachs, Williams & amp Connolly o en la Brookings Institution. Muchos de ellos envían a sus hijos a la Georgetown Day School, la elegante escuela privada izquierdista en D.C., que podrán celebrar reuniones de personal de la Casa Blanca en la fila de viajes compartidos.

Solo habían pasado diecisiete días desde el día de las elecciones. Pero el presidente electo (completo con su propio logo de la "Oficina del Presidente Electo") y su equipo de valedictocrats (armados con sus títulos de la Ivy League) ya habían dejado boquiabiertos a Brooks con su destreza organizativa:

Y, sin embargo, por mucho que quiera resentir a estos Achievatrons sobreeducados (sin mencionar la incursión de un gobierno al estilo francés dominado por Enarchs altamente capacitados), me encuentro tremendamente impresionado por la transición de Obama ...

Sobre todo, están eligiendo a personas con información privilegiada de Washington. O para ser más precisos, están eligiendo a los mejores expertos de Washington. Como resultado, el equipo que ha anunciado hasta ahora es más impresionante que cualquier otro en los últimos tiempos.

... Créame, estoy tratando de no unirme a la vasta y agitada Oforia que ahora barre a la alta burguesía costera. Pero las decisiones de personal han sido excelentes. Los acontecimientos de las últimas dos semanas deberían ser tranquilizadores para cualquiera que temiera que Obama se desviaría hacia la izquierda o sufriría heridas autoinfligidas debido a su inexperiencia. Ha tenido un comienzo que casi justifica la exageración.

Y el empleador de Brooks se ha beneficiado enormemente del bombo publicitario. Para celebrar la marca de los 100 días de Obama, la reportera del New York Times Jennifer Lee se regocijó de que Fishwrap of Record, con problemas financieros, había vendido $ 2 millones en mercadería con el tema de Obama. El Times tiene un gran interés financiero en apuntalar a la administración Obama.

En ABC News, George Stephanopoulos, ex agente demócrata convertido en objetivo, también mostró los síntomas del estímulo de las glándulas salivales de la transición de Obama. “No hemos visto este tipo de combinación de poder estelar y poder intelectual y músculo político tan temprano en un gabinete en nuestras vidas”, regateó Stephanopoulos. Después de secarse un poco la barbilla, agregó: “[Él] ha manejado su transición con el mismo tipo de precisión y disciplina que logró mostrar durante la campaña. . Es difícil imaginar que esta transición sea mucho mejor para el presidente electo ".

Tanto The Washington Post como Newsweek se entregaron a la manía de la transición y lanzaron sitios web que publicaban blogs minuto a minuto sobre la ascensión al poder "histórica" ​​y "sin precedentes" de Barack Obama. El New York Times contó la historia de cómo el astuto Obama hizo una llamada telefónica trece días antes de las elecciones para enviar un sondeo al general James Jones para el puesto de asesor de seguridad nacional. ¡Trece días enteros! Como si ningún otro presidente entrante en los últimos 232 años hubiera ideado el genial concepto de acercarse a los posibles nominados antes del día de la inauguración.

Esto solía llamarse planificación anticipada.

En la administración entrante más "histórica" ​​y "sin precedentes" de nuestras vidas, la llamada telefónica de Obama fue aclamada como una movilización avanzada visionaria en beneficio de la civilización occidental.

Un inconveniente aparte: a pesar de todo el bombo publicitario sobre la mayor transición en la historia mundial, Obama no logró batir el ritmo de la Casa Blanca de Reagan. Para el día 100, Obama tenía 65 funcionarios confirmados. Reagan tenía 73, y los republicanos malvados lo hicieron sin todas las torpezas y el bagaje que los Ángeles de Obama trajeron consigo. "Obama es una tortuga más rápida, pero sigue siendo una tortuga", observó el analista de transición Paul Light, su voz de la razón se ahogó en medio del frenesí mediático.

Periodistas y cabezas parlantes de la televisión por cable charlaban interminablemente sobre la "velocidad récord" de Obama por un lado y su proceso de investigación "exhaustivo" por el otro. Los formularios de solicitud tenían 7 páginas y 63 preguntas, se maravilló el New York Times. (El formulario de solicitud de vicepresidente de Bush-Cheney tenía 200 páginas. Pero cuando los republicanos requieren verificaciones de antecedentes rigurosas, no es "exhaustivo", es una invasión paranoica de la privacidad. Pero estoy divagando).

El presidente electo Obama envió a continuación a cientos de meticulosos miembros del “equipo de revisión de la agencia” - “135 personas divididas en 10 grupos, junto con una lista de otros asesores” - a las entrañas del gobierno federal. Su misión: “Examinar rigurosamente los programas y políticas” y acelerar la transferencia de poder. Los líderes del equipo de transición llevaban insignias amarillas inteligentes en el trabajo con actitudes de “Sí, podemos” hacer coincidir.

El presentador de Awestruck Good Morning America, Robin Roberts de ABC News, se hizo eco de la sabiduría convencional: "Algunos dirían que es un equipo de rivales, al estilo del presidente Lincoln, ¿o es una mejor comparación un equipo de genios como lo hizo FDR?"

Escribí este libro para darte una respuesta exhaustiva que el harem de medios de comunicación del presidente Obama no quiere que leas.

“Crony”, nos dice William Safire, proviene de la jerga universitaria del siglo XVII en la Universidad de Cambridge en Inglaterra. La palabra tiene sus raíces en el griego khronios ("duradero") de khronos ("tiempo"). Safire rastreó su evolución etimológica en los Estados Unidos:

... [C] rony adquirió una connotación peyorativa como el lado siniestro de "amigo", más como un parásito, el destinatario de favores por los viejos tiempos. En 1946, cuando los amigos del póquer del presidente Harry Truman desacreditaron a su administración, el columnista del New York Times Arthur Krock escribió que “los New Dealers y los Conservadores se encontraron juntos en oposición a lo que un ingenio de la galería de prensa ha llamado un 'gobierno por compinche'. '”

El equipo de Obama, el "mejor de los conocedores de Washington", como lo llamó David Brooks, es un conglomerado disfuncional y peligroso de compinches que actúan como de costumbre. Ahora juegan baloncesto con el presidente en lugar de póquer, pero son tan dudosos y exigentes como sus homólogos de la década de 1940. La administración está repleta de buscadores de favores duraderos en el gobierno, las empresas y el lucrativo puente intermedio. La corrupción se extiende desde los adinerados agentes de poder Rahm Emanuel y Valerie Jarrett, hasta los corruptos Michelle Obama y Joe Biden, hasta los hombres de dinero desafiados éticamente y que hacen trampas en el rescate, Larry Summers y Tim Geithner del Tesoro, y el abogado corporativo que mima al crimen, Eric. Holder en el DOJ, al corrupto Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, a los artistas de la Asociación de Organizaciones Comunitarias para la Reforma Ahora, y al pantano en constante expansión de los cabilderos de Washington.

Este libro reúne las piezas familiares y no tan familiares de la transición en crisis para obligar a los hagiógrafos de Obama a enfrentarse a una narrativa alternativa. Una narrativa basada en la realidad. Una narrativa de incompetencia, nepotismo, tráfico de influencias y autocontrol que desafía el obstinado mito de que Barack Obama es el único verdadero agente de esperanza y cambio.

Mientras los expertos arrullaban los "Achievatrons" de Obama y su desenfrenado "poder de estrella", nominación tras nominación se derrumbó. La Casa Blanca y sus aliados descartaron cada fracaso como un "hipo", un "bache en el camino" o un "error". Mientras tanto, el ritmo de retiros y citas fallidas fue "récord" y "sin precedentes". Algunos de los nombres los reconocerás. Algunas de las que nunca ha oído hablar porque las porristas de Obama estaban demasiado ocupadas glorificando la mayor transición de la historia mundial. Entre los caídos:

• Bill Richardson (escándalo de corrupción)

• Annette Nazareth (acusaciones de incompetencia)

• H. Rodgin Cohen (conflictos de intereses)

• Frank Brosens (motivos "personales")

• Scott Polakoff (acusaciones de fraude)

• Jon Cannon (vínculos con estafa de malversación de fondos)

• Charles Freeman (amiguismo del gobierno extranjero)

Y esos fueron solo algunos de los cuerpos arrojados debajo del autobús antes de la marca de los 100 días. ¡Buen trabajo, veteranos de Obama!

Pero pasar por el proceso de confirmación no era garantía de limpieza ética o competencia. El secretario del Tesoro, Tim Geithner, encabeza la lista de bombas de Obama confirmadas por el Senado. Guiado por los poderosos agentes de Wall Street, Robert Rubin y Larry Summers, desempeñó un papel clave en la torpeza de la economía de Indonesia y en la ingeniería de los fiascos del rescate de Bear Stearns y AIG. Y eso fue antes de que se descubriera su prolongada falta de pago de impuestos atrasados ​​sobre la ayuda doméstica de inmigrantes ilegales (junto con su aceptación del dinero de reembolso por impuestos que no pagó) y antes de su tímida admisión de que había aprobado las bonificaciones de AIG que su jefe denunció como "Vergonzoso" y "indignante".

After Bill Richardson and GOP Senator Judd Gregg bowed out of the Commerce Secretary position, President Obama settled on former Democrat Governor of Washington, Gary Locke. The national papers called him “strait-laced” and hailed his “clean reputation.” Both liberals and conservatives in his home state called that a crock. As governor, he gave billions in tax breaks to Boeing while failing to disclose that he had retained a paid Boeing private consultant and auditor to advise him on the matter. In the governor’s mansion, Locke had his own Billy Carter — a brother-in-law who mooched off the family name to secure tax breaks and job opportunities. And on top of all that, the corporate lawyer Locke (who specialized in trade issues with China) was involved in not one, not two, but three campaign finance scandals involving tainted Asian cash. Perhaps suffering from Commerce Secretary withdrawal fatigue, the Senate confirmed Locke by unanimous consent.

Hostility to transparency is a running thread through Obama’s cabinet:

• The No. 2 official at the Department of Housing and Urban Development, former King County, Washington, Executive Ron Sims, has the distinction of being the most fined government official in his state’s history for suppressing public records from taxpayers.

• Secretary of State Hillary Clinton for years fought disclosure of massive donations from foreign governments and corporations who filled her husband’s library and foundation coffers.

• Top Obama advisor David Axelrod ran fear-mongering campaigns in Illinois in support of a huge utility rate hike — and failed to disclose that his ads were funded by Commonwealth Edison in Chicago.

• Labor Secretary Hilda Solis failed to disclose that she was director and treasurer of a union-promoting lobbying group pushing legislation that she was co-sponsoring as a congresswoman.

• Attorney General Eric Holder overruled his own lawyers in the Justice Department over the issue of D.C. voting rights (which he and President Obama support) and refused to make public the staffers’ opinion that a House bill on the matter was unconstitutional.

President Obama set the tone, breaking his transparency pledge with the very first bill he signed into law. On January 29, 2009, the White House announced that the Lily Ledbetter Fair Pay Act had been posted online for review. One problem: Obama had already signed it—in violation of his “sunlight before signing” pledge to post legislation for public comment on the White House website five days before he sealed any deal. “[W]hen there is a bill that ends up on my desk as a president, you the public will have five days to look online and find out what’s in it before I sign it, so that you know what your government’s doing,” he had vowed.

But Obama broke the pledge again with the mad rush to pass his trillion-dollar, pork-stuffed stimulus package full of earmarks he denied existed. Jim Harper of the Cato Institute reported in April 2009: “Of the eleven bills President Obama has signed, only six have been posted on Whitehouse.gov. None have been posted for a full five days after presentment from Congress. The President has signed most bills within a day or two of their presentment from Congress, violating his campaign promise. He has signed two bills more than five days after presentment, but — ironically, because it preserves the broken promise — not posted them on Whitehouse.gov.”

It’s this utter disregard for taxpayer accountability that prompted hundreds of thousands of citizens to take to the streets on Tax Day 2009 for Tea Party protests. The trampling of transparency in the stimulus debate inspired signs that read: “No legislation without deliberation” and “READ THE BILL FIRST.” Obama’s response was first to claim that he hadn’t even heard of the Tea Party movement and then, on his 100-day celebration, to deride all those Americans he is supposed to represent of “playing games.” Projection, anyone?

Excerpted from "Culture of Corruption" by Michelle Malkin. Copyright (c) 2009, reprinted with permission from Penguin Group.


More than 350 big money bundlers have contributed at least $55 million so far this year to President Obama’s re-election efforts, according to an iWatch News analysis of the campaign’s Friday disclosure. And more than 40 bundlers each roped in at least $500,000.

Among the 358 big bundlers are two men prominently tied to the ongoing Solyndra controversy.

Included in those totals are 114 new bundlers who had not been reported as bundlers in the first half of the year, almost a 50 percent increase from just three months ago. Another 80 bundlers disclosed last summer have notably increased their efforts for Obama.

The Solyndra-related bundlers are Steve Westly and Steven Spinner, whose names have figured prominently in communications related to the solar startup, which went bankrupt even after receiving more than half a billion dollars in federal loan guarantees from the Energy Department.

Overall, the campaign and the Democratic National Committee raised more than $70 million this quarter. While less than the $86 million reported by Obama in the second quarter, the total nonetheless dwarfs even the closest Republican challenger. Texan Gov. Rick Perry announced his campaign had raised $17 million during this period, while former Massachusetts Gov. Mitt Romney had over $14 million for the quarter.

There is no legal requirement for campaigns to disclose the names of their bundlers, and despite cries from good government groups, none of the Republican candidates have shown a willingness to publicly name their star donors. In 2008, major candidates from the Democrats and the GOP released their bundler information so far this cycle only the Obama campaign has followed that practice. The campaign discloses it’s bundlers in four levels: $50-100,000 $100-200,000 $200-500,000 and $500,000+. It is impossible to tell exactly how much each bundler raised, but it is possible to arrive at a minimum of $55 million from this relatively small group.

Despite the reliance on bundlers, the campaign continues to rack up impressive individual donor numbers as well. The campaign claims that 606,027 individuals donated during the third quarter, with 98 percent of the donations at $250 or less, with an average gift of $56.

Fundraisers have been held jointly by the campaign and the DNC. Many bundlers have focused on getting checks for the maximum that can be given to the DNC and the campaign combined, or $35,800 per person. Of that total $5,000 can go to the campaign, checks that became part of its haul of $47 million. $42.8 million has reportedly gone to the campaign, with $27.3 million going to the DNC.

Campaign money is expected to be just one front in the political battles over the next year. Both Democrats and Republicans have signaled that they intend to invest heavily in outside groups. In the wake of last year’s Supreme Court ruling in Citizens United vs Federal Election Commission, these groups can accept unlimited donations but are barred from coordinating directly with the campaigns.

The Republican aligned American Crossroads and Crossroads GPS, both tied to GOP consultant Karl Rove, have indicated they intend spend heavily in the next elections. The groups raised $71 million raised for the 2010 congressional elections but expect to easily surpass that after initially declaring a goal of $120 million for this cycle, they doubled their goal to an astonishing $240 million.

Democrats have attempted to counter by forming their own outside groups, including Priorities USA and Priorities USA Action, formed by two former Obama aides, who stated a goal of raising $100 million this cycle. In the first six months of this year, these two groups and several others backing Democrats in the Senate and House raised a combined total of just over $10 million. However, the Democratic groups have struggled with coordinating among themselves, causing six groups to come together earlier this month to ensure better coordination.

And with their own outside groups still getting off the ground, the Obama campaign still plans to raise historic levels of cash. iWatch News reported this summer that Obama campaign manager Jim Messina asked about 450 leading fundraisers to bring in $350,000 each by the end of this year, and that bundlers were also told they were expected to pull in the same amount next year— an extraordinary $700,000 per bundler over the course of the president’s re-election effort.

It may be a stiffer challenge than many expected. One of Obama’s bundlers, Peter Buttenwieser, told iWatch News that the amount the campaign reported “is a healthy amount by any standard and ought to be sufficient to keep the planning for the campaign moving along.”

But Buttenwieser, who bundled at least $500,000 for Obama in 2008 and has bundled at least $50,000 this cycle, added, “Anyone doing fundraising for the President and Senate candidates is finding it more difficult now than four or five years ago. This is in large part due to the economic situation and the political stalemate in Washington, which has been a deterrent to fundraising.”

In particular, the Obama campaign has struggled to win support from Wall Street, which has been suspicious of his administration’s policies and downright hostile to the Dodd-Frank financial reforms passed last year. A report in September found that 100 Obama donors from Wall Street have switched sides to back Romney. Obama has recruited former New Jersey governor and current CEO of brokerage firm MF Global, Jon Corzine, a $500,000+ bundler in his own right, to try and shore up his New York financial support. Corzine has already held a high-end fundraiser and organized a secret meet-and-greet between finance executives and Obama’s new chief of staff.

In contrast, the elites of Hollywood have maintained their loyalty to the President. Among his $500,000 bundlers are two moguls, DreamWorks animation chief Jeffrey Katzenberg and Miramax co-founder Harvey Weinstein. Ken Solomon, the Tennis Channel CEO, and HBO executive James Costos joined them atop the list, along with Michael Smith, the famed interior decorator. Two California sherpas – Andy Spahn, an associate of Steven Spielberg, and Noah Mamet – who serve as go-betweens for the talent and the politicians, were also on the list, as was John Emerson, an investment manager and longtime party fundraiser.

Among other notable bundlers:

Christine Forester, a top bundler from 2008 and vice chair of Obama’s national finance committee in 2008, was appointed to the President’s Committee on the Arts and the Humanities in 2009. A native of Switzerland, she heads Christine Forester Catalyst, a business marketing and branding consulting firm and has bundled at least $500,000 in just this quarter.

Sally Susman runs communications for drug giant Pfizer, which flooded Capitol Hill with lobbyists to the tune of $26 million in 2009 while the debate of Obama’s health care legislation ramped up. She too bundled over $500,000 this cycle.

Matthew Barzun, also a bundler in Obama’s 2008 campaign, gave up his diplomatic post as U.S. ambassador to Sweden to serve as the Obama campaign’s 2012 national finance chair.

Tom and Andi Bernstein are longtime supporters of George W. Bush, even joining him in purchasing the Texas Rangers in 1988, but they are both registered Democrats. The couple were bundlers for Obama’s 2008 campaign and were also contributors to Bush’s presidential campaigns. In 2010, Obama appointed Tom chairman of the U.S. Holocaust Museum.

Bundlers are well-connected and wealthy individuals who typically hit up friends and business associates for political donations, sometimes at large events. The fundraisers then present the checks to political campaigns in “bundles.”

The practice is widespread and can be controversial because it allows campaigns to skirt individual contribution limits of $2,500 in federal elections, and gives extra cachet to aggressive and well-connected fundraisers. Despite the Obama campaign’s impressively wide donor base in 2008, the roughly 550 bundlers contributed about 10 percent of the overall $745 million raised that election.

And bundling has its rewards. About 200 of the bundlers from 2008 have received various perks including jobs in the administration like ambassadorships, appointments to governmental boards or government contracts, according to an earlier investigation by iWatch News. Several bundlers went from soliciting political contributions to working from within the Energy Department as it showered billions in taxpayer-backed stimulus money on alternative energy firms.

Several Obama bundlers also had hands in wireless company LightSquared, now the focus of Congressional investigations into whether their political connections to the Obama White House secured approval for a controversial product.

Bundler Ties to Solyndra

Those bundlers who didn’t receive jobs can still have the ear of the White House, such as investor Steve Westly, A bundler in 2008, Westly has enjoyed easy access to the White House at the same time companies in his investment portfolio have received more than a half billion dollars in grants and loans since 2009. Earlier this year, he emailed Valerie Jarrett, one of Obama’s closest advisers, to warn her about political fallout that could ensue if the president visited the factory being built by Solyndra.

“Could you perhaps check with [the Energy Department] to make sure they’re comfortable with the company? I just want to help protect the president from anything that could result in negative or unfair press,” Westly wrote on May 24, 2010. “If it’s too late to change/postpone the meeting, the president should be careful about unrealistic/optimistic forecasts that could haunt him in the next 18 months if Solyndra hits the wall, files for bankruptcy.”

In August 2010, Westly was appointed to a high-powered advisory board to Energy Secretary Steven Chu. Before that appointment, four companies in the Westly Group portfolio secured more than a half billion dollars in DOE support, iWatch News and ABC News reported. Last month – while Westly continues to raise money for Obama and advise Chu – a fifth firm secured DOE backing. Energy Department officials said the loans and grants were awarded on merit.

Another prolific bundler, Steven J. Spinner, lobbied for Solyndra from his position as a political appointee within the Energy Department.

“How hard is this? What is he waiting for?” Steven J. Spinner, who worked in the Obama administration’s energy loan guarantee program, wrote in August 2009. “I have OVP [the Office of the Vice President] and WH [the White House] breathing down my neck on this.”

Spinner, a high-tech consultant and energy investor who raised at least $500,000 for Obama’s 2008 campaign, joined the DOE in April 2009 and left in September 2010. In the lengthy email discussions that occurred in the days before the Solyndra loan closed in September 2009, Spinner emerges as a key figure in advocating for getting the deal done, apparently in an effort to score the loan as a political victory for Obama. Many of the emails surround his efforts to coordinate plans for either Obama or Biden to announce it as the administration’s first loan approval – one that he repeatedly notes will create clean energy jobs.

It is Spinner, for instance, who pushes for a “big event” with “golden shovels, bulldozers, hardhats, etc.”

The emails occurred less than two weeks after Spinner received a three-paged ethics agreement in which he pledges he will “not participate in any discussion regarding any application involving [his wife’s law firm] Wilson [Sonsini Goodrich & Rosati].”

The $535 million loan to Solyndra was ultimately approved in 2009 and for months was touted by Obama as a model of his efforts to create new jobs in the emerging field of clean energy. But in late August, the company abruptly shut its doors and days later declared it was filing for bankruptcy. Now the loan, part of the federal stimulus to jolt economic recovery and create jobs, is the subject of multiple investigations, by Congress and by the Justice Department, and taxpayers may be on the hook.

A question of transparency

Even as it released campaign bundler details on Friday, which the Republican candidates have refused to do thus far, the Obama administration filed notice Friday it would appeal a judge’s ruling that Secret Service records of visitors to the White House complex are subject to disclosure under the Freedom of Information Act.

The Justice Department is appealing a federal judge’s ruling in August that the so-called WAVES records belong to the White House even though they are maintained and used by the Secret Service. iWatch News reported in April that the logs were riddled with errors and omissions.

Peter Stone, Elizabeth Lucas, John Aloysius Farrell, Paul Abowd and Rachael Marcus all contributed to this report.


The Obama Diary

Steve Benen: The general trend on initial unemployment claims over the last few months has been largely encouraging, despite occasional setbacks, and most analysts expected this morning’s report to show a modest uptick in filings.

The good news is, that didn’t happen. In fact, initial jobless claims reached a four-year low last week, and the new totals were unchanged this week.

Greg Sargent: At yesterday’s debate, Mitt Romney and the other candidates went all in on birth control – sorry, “religious liberty” – in blasting President Obama over the contraception controversy…. But some new polling out this morning from Quinnipiac illustrates the risk Republicans are taking with this latest reprise of the culture wars:

President Obama recently announced an adjustment to the administration’s health-care rule regarding religiously affiliated employers providing birth control coverage to female employees. Women will still be guaranteed coverage for birth control without any out-of-pocket cost, but will have to seek the coverage directly from their insurance companies if their employers object to birth control on religious grounds. Do you approve or disapprove of President Obama’s decision?

Independents approve 56-36 women 56-34.

Steve Benen: …… Romney added that Obama is “requiring the Catholic Church to provide for its employees and its various enterprises health care insurance that would include birth control, sterilization and the morning-after pill. Unbelievable.”

It is, in fact, literally “unbelievable,” since that’s not at all what the administration is doing.

It was painful enough to have so much of the debate focus on opposition to birth control, but Romney’s dishonesty managed to make a mind-numbing discussion even worse.

Ronald Brownstein (National Journal): ….. Some of Romney’s answers could come back to haunt him, not in the primary but in a general election, if he gets that far.

At a time when some Republicans are already concerned that he has narrowed his potential support among Latinos with an unflinching embrace of conservative positions on immigration (like “self-deportation”), Romney doubled down by insisting that on “day one” as president he would drop the federal legal challenge to Arizona’s tough state statute against illegal immigration.

And on the same day that an NBC/Marist poll already showed Romney trailing President Obama by 18 percentage points in Michigan, a state Republicans once hoped to contest this fall, Romney likewise doubled down on his criticism of the auto rescue engineered by Bush and Obama – and sprinkled in some especially sharp rhetoric against the United Auto Workers union for good measure.

E.J. Dionne: They say that President Obama is a Muslim, but if he isn’t, he’s a secularist who is waging war on religion. On some days he’s a Nazi, but on most others he’s merely a socialist….

Whatever our president is, he is never allowed to be a garden-variety American who plays basketball and golf, has a remarkably old-fashioned family life and, in the manner we regularly recommend to our kids, got ahead by getting a good education.

Please forgive this outburst. It’s simply astonishing that a man in his fourth year as our president continues to be the object of the most extraordinary paranoid fantasies … And now that the economy is improving, short-circuiting easy criticisms, Obama’s adversaries are reheating all the old tropes and cliches and slanders.

….. As for Obama as a socialist, ponder two numbers: 13,005, which the Dow Jones average hit this week, up from a low point of 6,547 in March 2009. Some socialist.

We are blessed with the freedom to say whatever we want about our president. But those who cast Obama as something other than one of us don’t understand him and don’t understand what it means to be American.

10:45: PBO departs the White House

1:25 Arrives in Miami, Florida.

1:45: Tours the Industrial Assessment Center at the University of Miami.

2:25: Delivers remarks to University of Miami students and faculty members.

4:20: Delivers remarks at a campaign event at the Biltmore Hotel, Coral Gables, Florida.

5:55: Delivers remarks at a campaign event.

7:00L Departs Miami, Florida en route Orlando, Florida.

8:15: Arrives in Orlando, Florida.

8:55: Delivers remarks at a campaign event.

10:30: Departs Orlando, Florida en route Joint Base Andrews.

Clueless

Boston Herald: Mitt Romney’s on red-faced run …. He’s admired for his perfect hair and polished style. It’s when Mitt Romney tries to be a regular guy that he runs into trouble.

…. he has made a string of quirky campaign missteps that have pundits questioning his ability to relate to the common voter. Some have even dubbed him an “awkward” candidate struggling with an identity crisis….

From pretending a waitress pinched his behind in New Hampshire, to cracking jokes about being “unemployed,” to pulling out a $100 bill in a Colorado restaurant, Romney has raised eyebrows with a series of stumbles as he stumps in the harsh glare of the national spotlight.

… The media hasn’t been kind. The Wall Street Journal recently referred to his “aw shucks, cornball humor,” and the Washington Post wrote of his “weirdness,” describing his demeanor as “equal parts ‘Leave It to Beaver’ corniness and social awkwardness.”….

Oh no…..

Oh dear. According to Steve Benen, Huntsman’s people forgot to register JonHuntsman.com – so when you visit the site the image above greets you, ie that glowing letter Hunstman wrote the President when he accepted the position of Ambassador to China.

ABC: Every detail of Jon Huntsman’s long-awaited campaign launch was meticulously planned, except of course for one minor detail: the misspelling of the candidate’s name. Members of the media were handed a press pass that read “John Huntsman for President” – adding an unnecessary H in the candidate’s first name. Huntsman’s staffers promptly scrambled to remove the passes from reporters before they caught the snafu.

Steve Benen: …. worse, visitors to Huntsman’s online donation page this morning saw this message alongside the contribution form:

If you prefer you can contact us by mail or by telephone.
Jon Huntsman for President
123 Main Street
Charlotte, NC 12345
(123) 456-7890

All of this is wrong, and was obviously just put in as placeholder text the campaign forgot to replace. As Jamison Foser noted, “So far today, Huntsman campaign has gotten his name, phone number & address wrong. That’s a rough day in first grade.”

That’s not all. The Huntsman campaign picked a location for the kick-off speech where the Statue of Liberty would be in the background, but put the television cameras in such a place where the Statue of Liberty wasn’t seen by viewers at home. Some pundits knocked the new candidate for a “bland, uninspiring speech,” and the cable networks didn’t stick with his remarks very long.

Well, at least Huntsman had a good crowd for the campaign launch, right? Incorrecto. Only “about a hundred” people showed up, and roughly 60 of them were political reporters…..

100 yards?!

Steve Benen: New Jersey Gov. Chris Christie created a bit of a stir this week, using a state helicopter to travel to his son’s high school baseball game, then using a state car to drive him 100 yards from the landing site to the game itself. Making matters slightly worse, the governor left half-way through the game, had the state car drive him back the 100 yards, and then took the helicopter to a meeting with wealthy Iowans who want him to run for president.

Yesterday, Christie’ office responded to calls that he reimburse the state for the costs of this excursion, announcing the governor doesn’t intend to pay a dime.

…his flap certainly isn’t doing Christie any favors. His whole message is about austerity: cutting back, making sacrifices, living with less, eliminating waste in government, etc. The use of the chopper, to put it mildly, belies the governor’s larger agenda.

….A Star Ledger editorial today concluded, “Now we know why [Christie] can’t imagine what it’s like to walk a mile in the shoes of regular New Jerseyans: He doesn’t even walk 100 yards in his own.”

The time 100

Professor David Kennedy: “We remain a young nation,” Barack Obama said in 2009, but he added an unsettling admonition that “in the words of Scripture, the time has come to set aside childish things.” No passage in his Inaugural Address more vividly reflected the President’s vision of his country and his times or more accurately foreshadowed the vexations that were to beset his leadership.

Like FDR before him, Obama, 49, has looked beyond the near horizon. He has paid the political price of setting far-visioned initiatives on health care and financial reform ahead of short-term relief. And he has tried to persuade his countrymen to shed some of their youthful illusions: to forsake the frontiersman’s faith in unbridled individualism for a recognition of the complex interdependencies of modern life, to replace the rebel’s fear of government with the citizen’s trust that government of the people and by the people is for the people too, to stop assuming that Santa Claus will give us cheap energy forever and the Easter Bunny will pay our bills. Whatever the near term holds, history is likely to record that Obama set the country on the path to a future with fewer illusions.

Kennedy is a professor of history at Stanford University

Rahm Emanuel: The partnership between any President and Vice President is like a shotgun wedding: Sometimes it works well. Most of the time, it does not. But the relationship between Barack Obama and Joe Biden is as successful a public partnership as I have ever seen.

They began as rival politicians who merged to form a ticket, which is not a prescription for harmony and close cooperation. But in my two years in the White House, I saw these onetime rivals become solid allies and then close friends. I saw a deep bond of trust grow between them, forged in a crucible of crisis.

Biden, 68, has been a wise counselor – unfailingly frank with the President behind closed doors and unwaveringly loyal on the public stage.

With 36 years of experience in the U.S. Senate and a wealth of relationships and insight, Biden has been an invaluable lieutenant on a wide variety of issues. And the President has trusted him with some of the most critical assignments, from the $787 billion Recovery Act to the transition in Iraq.

This is one shotgun wedding that works.

Jamie Oliver: Declaring herself “first mom,” Michelle Obama got right to work on the defining issues of her children’s generation: obesity and improving the health of America’s kids.

Her Let’s Move campaign put obesity in the headlines in part because Americans under 25 are the first generation expected to live shorter lives than their parents because of diet-related illnesses. But Obama, 47, urged people to get up and do something. She convinced her husband to establish America’s first Childhood Obesity Task Force…..

She’s encouraging mayors around the country to embrace obesity-prevention programs. And perhaps most incredibly, she’s had frank and challenging dialogues with some of America’s largest corporations and persuaded them to change their business practices for the sake of the children.

While she knows none of these changes are easy, she’s stood firm in her conviction that if we all just eat better and move more, then we can fight obesity. For her inspirational work, I salute First Lady Michelle Obama – a true revolutionary.

President Obama: The violence in Tucson earlier this year was made all the more shocking by the quintessentially American scene that it shattered: folks of different backgrounds yet part of the same community gathering to share their hopes and ask questions of their elected representative. To put it simply, they came to do the daily work of democracy.

Before that morning, Gabrielle Giffords may not have been a household name. But the reason she has long been admired by people of all political stripes is that she embodies the best of what public service should be: hard work and fair play, hope and resilience, a willingness to listen and a determination to do your best in a busy world. As hard a battle as Giffords, 40, now fights every day, she’s got a strong partner in her husband Mark Kelly, who visits her daily while training to command the space shuttle Endeavour. And she’s got the prayers of a nation rooting for her, a model of civility and courage and unity — a needed voice that cannot return soon enough.


Year Three Day 100 Obama Administration April 29, 2011 - History

They were among his first big decisions - to close Guantanamo, shut down the CIA's secret prisons, and end the intelligence agency's "enhanced" interrogation programme.

In one sense, they had an immediate result - breaking with the Bush administration and improving America's tarnished global image.

But 100 days on, the goal of closing down the detention centre at Guantanamo still seems some way off, and the decision to denounce the past techniques of the CIA is kicking up a political storm.

First Guantanamo - so far Britain has taken back Binyam Mohammed and France has taken another, which still leaves around 240 detainees.

At the time of writing, US Attorney General Eric Holder is travelling Europe trying to persuade countries to take some more.

A number of governments first want to see how many detainees America itself will take.

Finding a home for a handful will be the easy part what to do with around 100 detainees from Yemen, more difficult.

Send them back and Dick Cheney will see more proof that this administration is weak on terror.

The rush to close Guantanamo, and to denounce the CIA's past has left this administration exposed on national security.

For Barack Obama the bottom line is standing up for America's principles. For many Republicans it's all about keeping the country safe.

You get a real sense of the dilemma in the row over the release of the CIA "torture" memos.

The president is now caught between the human rights and civil liberties lobbies, who are demanding prosecutions on the one hand, and members of the intelligence agencies - past and present - who feel betrayed on the other.

President Obama may have thought coming clean was the best policy. But in reality, he's now going to be spending the next 100 days - probably more - arguing over how much of America's dirty laundry should be shown to the rest of the world.

All the while, Dick Cheney is primed and waiting to say, "I told you so," if one of these decisions backfires and does make America less safe.

Energy policy is one of the areas where the Obama administration has already offered a stark break with the past.

After years of US reticence about tackling climate change, the White House now has an occupant who is committed to taking a global lead in reducing greenhouse gas emissions.

President Obama has instructed congressional Democrats to draw up legislation that would establish a cap and trade system, allowing companies who continue to pollute to trade carbon credits with those who take more rapid steps to use cleaner energy.

The ultimate goal is to reduce greenhouse gas emissions by more than 80% by 2050.

The president has also linked the fight against climate change with the battle against unemployment.

He has appointed a special advisor to help reach his goal of creating millions of "green jobs" - blue collar jobs with an environmentally-friendly goal.

But the good intentions have already run up against obstacles in congress.

Democrats have delayed further action on a big climate change bill they'd hoped to have in place this week.

The reason: disagreements, not just between Democrats and Republicans, but between Democrats who want to push ahead faster and those from oil, gas and coal-producing states, who are worried about over-burdening industry at a time of economic crisis.

There is one thing that Mr Obama has up his sleeve: the recent landmark ruling by the US Environmental Protection Agency that carbon dioxide emissions do pose a threat to human health.

If the politicians won't legislate, the administration might have to regulate.

The first 100 days of the Obama presidency have been about more than just a president - they have told the story of the first African-American family in the White House, a very young one at that.

The interest in the First Family has been as much a part of the story as the president's policies.

The interest in Michelle Obama as a separate entity, and the addition of a White House pet, Bo the dog, are testament to that.

The Obamas have tried to portray themselves to ordinary Americans. as a family people can relate to - be it Mrs Obama's credit crunch chic when she chooses to wear high street clothes, or her call to Americans to plant their own organic vegetables, just as she is doing in the White House garden.

Of course their status and the trappings of power mean they're anything but ordinary, but Mrs Obama is always keen to point out that she has to juggle the demands of motherhood and work like anyone else.

The juxtaposition to all of this is that the First Family are the biggest celebrities in the world - Stevie Wonder played in their house and A-listers are queuing up to meet them.

As Barack and Michelle Obama sashayed down the red carpet at Downing Street for a G20 dinner, you could've mistaken them for an Oscar night entry - the papparazzi are always close by.

But almost all of the photos we see of the family, be it the children's swing in the garden or the playful pictures of them walking the First Dog Bo, are carefully orchestrated.

The high approval ratings for both Mr and Mrs Obama show that the love affair the American public have with the First Family is still going strong.

Barack Obama's honeymoon is over - but not so you'd notice.

His approval ratings were pretty high at the beginning of his presidency, and have sunk only slightly as he reaches his 100th day in office.

While individual pollsters' results vary, they all indicate the same trend: the number of people expressing approval of Mr Obama has decreased somewhat since January, while the number of people expressing disapproval has risen.

And the growth in disapproval has been sharper than the decrease in approval.

Clearly some of those who - perhaps carried away by the pomp and ceremony of inauguration day - initially expressed their support for the new president have revised their views on closer scrutiny of his actual policies.

On average, Mr Obama's support has dropped by around 10 percentage points, while disapproval is up by some 15 points.

That said, Mr Obama's approval rating has remained essentially unchanged since early March.

The ABC/Washington Post poll has been the most favourable to Mr Obama. It gave him an approval rating of 80%-15% around inauguration day, falling to 68%-26% in its most recent survey.

Rasmussen has been the least positive for the president: it had him at 65%-30% in January, and 55%-44% today.

Gallup's results have been somewhere in the middle. According to their polls, Mr Obama had a 67% approval rating in January, which dropped to 61% earlier this month, but sprung back up to 65% on his 100th day in office.

All three polls indicate that Mr Obama still has the support of the majority of the country as he heads into his next 100 days.

Amid all the other huge economic problems he's tackling - rescuing the US banking system, deciding how far to rescue its car industry - President Obama has been careful to stress that healthcare reform cannot wait.

Central to his ambitious agenda is a belief that improving the health of the US economy partly depends on improving the health of the American people.

In his address to a joint session of congress in February, Mr Obama said the cost of healthcare was weighing down "our economy and our conscience".

So, in his budget proposal, he set aside $634bn (£428bn) over 10 years to pay for reforms designed to significantly lower the number of Americans without health insurance. That figure is currently thought to be around 46 million people.

As part of the consultative process, he's organised a healthcare summit at the White House, where he assembled the various bodies with a potential stake in the reforms - employers, unions, healthcare professionals, insurance companies.

It was a clear attempt to avoid the appearance - which proved fatal to the Clinton healthcare initiative - of a secretive plan being cooked up behind closed doors.

He has been handicapped by the withdrawal of his first choice of Health Secretary, Tom Daschle, over tax issues.

Many health professionals, in particular, had of hoped that having the former senate majority leader as the president's point man on the issue would smooth the legislative process.

Republican opposition to greater government involvement in healthcare - something they label "socialised medicine" - means that process will not be easy.

The details of the bill are still being worked out, but the Democratic majority hopes to have something ready by June.

The recent news that the White House wants senate Democrats to use a congressional procedure to override Republican opposition has given a sense of the scale of the political challenges the president is expecting and of his determination to overcome them.

You cannot accuse President Obama of lacking energy when it comes to economic policy.

But effectiveness is another matter.

His first 100 days contain at least one notable achievement - the $787bn (£539bn) stimulus plan.

The American Recovery and Reinvestment Act, to give it its proper title, was signed into law by the President less than a month after he took the oath of office.

It is the single biggest peacetime spending initiative in US history and was passed in record time.

But it failed to gain the bi-partisan support in Congress that President Obama was looking for and has become a rallying point for Republican opposition.

Barack Obama's presidency has been dominated by the economic crisis, but that has not stopped him from trying to launch a massive recalibration of US foreign policy.

The breadth of issues he has tackled in this short time is unprecedented, prompting former Secretary of State Henry Kissinger to write recently in the Washington Post that "the possibility of comprehensive solutions is unprecedented".

There is no guarantee that any of it will lead to success over the next four years, but the new administration is aiming high.


ARREST OBAMA NOW: OBAMA INELIGIBLE TO SERVE.

We’re About to Show You How You Can Prove This Yourself: Barack Hussein Obama (a.k.a. Barry Soetoro, a.k.a. Saebarkah) is a Usurper — His 4-27-11 Birth Certificate is an Easy-to-Prove Fraud — It Shows Congress Has Already Ruled He’s Ineligible — Not Constitutionally Certified to Serve by Any US State — Not Natural Born — Refused to Show His Long Form Birth Certificate

— Jailed a Military Officer and Arrested a Woman Who Both Asked to See His Proof of Eligibility — Spent $Millions, Signed an Executive Order and Created a Hawaiian Law to Hide His Identity — His Grandmother Swears He was Born in Kenya — No US Hospital Claims His Birth Location — No One Claims to have been Present at His Birth — Three in Five Americans are Not Convinced of His Claimed Hawaiian Birth — School Records Say He’s was an Indonesian Citizen — May Have Received Aid as a Foreign Student — Yet No Government Body Has Demanded to See His Eligibility Credentials! Instead, the US State Department has Destroyed His Mother’s Files and the Hawaiian Gov’t Has “Lost” Obama’s School Records.

Want to Get Rid of Obama, Obamacare, Two Communist Supreme Court Justices and Every Law Obama Signed Since He Took Office? Then Insist the House of Representatives Immediately Arrest and Investigate Obama. If the House Does Not Demand Obama Prove His Identity, then the GOP is Complicit in a Treasonous Conspiracy of Epic Proportions Against All American People! The Evidence:

As He Absconded It In The First Place

NOT “NATURAL BORN” AS REQUIRED BY CONSTITUTION

BHO Sr.’s British Colony (Kenya) Citizenship Makes Obama Ineligible to Serve as President