Aux Eparges, abril de 1915

Aux Eparges, abril de 1915

En Les Eparges, los soldados entierran a sus compañeros a la luz de la luna. Abril de 1915.

© Foto RMN-Grand Palais - G. Blot

Fecha de publicación: agosto de 2005

Contexto histórico

La guerra de posiciones, que siguió rápidamente a la guerra de movimientos del verano y el otoño de 1914, hizo que se perdiera toda esperanza de gloria. Se convertiría en uno de los lugares de mayor sacrificio para la infantería francesa.

Expuesta en 1939, cuando se reanudaba la guerra con Alemania, la pintura de Leroux se inserta en el ambiente pacifista de la época, tan notorio en el cine (Prévert, Renoir, Carné) y en la canción popular (Fréhel, Marie Dubas).

Análisis de imagen

En una tierra sembrada de escombros y erizada de cruces de madera, dos soldados con cascos de Adrian atienden el cadáver de uno de sus compañeros. Uno de ellos lee sus papeles para identificarlo y escribe a su familia, mientras que más arriba en el terraplén, otros dos hombres cavan una fosa. El lienzo da testimonio así de la solidaridad de los combatientes, de la preocupación mostrada por los "amigos" por dar sepultura a este muerto, por mantener los ritos sociales a pesar de las circunstancias. Sin embargo, ninguna personalización, ningún rostro es realmente visible, excepto el del muerto, cuyos ojos se oscurecen en la imagen. Son sombras que actúan, masas que se unen con la tierra. Ni desgarrado ni desfigurado, el cadáver no tiene nada que inspire horror, y es precisamente este sereno realismo el que hace la fuerza expresiva de esta pintura.

Interpretación

Este trabajo vale en comparación con las pinturas de batallas de los siglos clásicos. La inversión es total. Aunque ilustra una guerra que terminó en victoria, Leroux no representa ni generales victoriosos, ni héroes, ni una batalla, ni siquiera una pelea. Simplemente muestra la existencia de la gente peluda, mucho más marcada que él por la vida cotidiana en los puestos, donde uno se contentaba con doblar la espalda bajo los caparazones, con pocas esperanzas de sobrevivir. Tenía que aguantar, nada más. La representación de la guerra se ha convertido para él en pura anécdota. El soldado es anónimo, es intercambiable. Muerto, lo enterramos y esperamos nuestro turno. No más gloria, pero la muerte acecha. La muerte por sí sola simboliza la guerra. Esto se ha vuelto absurdo. Ya ni siquiera tiene una razón de ser. La pintura militar termina con Leroux en un vacío total. Ni siquiera podemos decir si Leroux condena la guerra. No hay más sujeto, no hay más caras. Todo es neutro y anónimo en su pintura, en una especie de alegoría de la expectativa de muerte. Estamos lejos, sin embargo, con esta obra de grabados del alemán Otto Dix (1891-1969), indescriptible de horror. Inspirado en los grabados que Goya (1746-1828) dedicó a la Guerra Civil española bajo Napoleón, Dix mostró rostros destrozados, cuerpos desmantelados, cadáveres podridos, soldados enloquecidos. Pero ya no era realmente la guerra su tema. Expresionista, Dix simplemente mostró el absurdo del hombre, ese absurdo que forma la base de XX.mi siglo, y las heridas de la guerra eran para él sólo un pretexto para representar este absurdo. Leroux sigue siendo realista. Pero es precisamente esta realidad la que provoca el horror.

  • Ejército
  • Guerra de 14-18
  • peludo
  • Luna

Bibliografía

Luc CAPDEVILA y Danièle VOLDMAN, Nuestros muertos: sociedades occidentales que enfrentan la guerra asesinadas, París, Payot, 2002 Thierry HARDIER y Jean-François JAGIELSKI, Luchando y muriendo durante la Gran Guerra (1914-1925), París, Imago, 2001. Pierre VALLAUD, 14-18, Primera Guerra Mundial, volúmenes I y II, París, Fayard, 2004.

Para citar este artículo

Jérémie BENOÎT, "Aux Eparges, abril de 1915"


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