Borracheras buenas y malas

Borracheras buenas y malas

  • El Bal du Moulin de la Galette.

    RENOIR Pierre Auguste (1841-1919)

  • ¡Aférrate al alcohol! [después de Jean GEOFFROY]

    ANÓNIMO

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Título: El Bal du Moulin de la Galette.

Autor: RENOIR Pierre Auguste (1841-1919)

Fecha de creación : 1876

Fecha mostrada: 1876

Dimensiones: Alto 131 - Ancho 175

Técnica y otras indicaciones: Óleo sobre tela

Lugar de almacenamiento: Sitio web del Museo de Orsay

Copyright de contacto: © Foto RMN-Grand Palais - J.-G. Berizzisite web

Referencia de la imagen: 96DE14453 / RE 2739

El Bal du Moulin de la Galette.

© Foto RMN-Grand Palais - J.-G. Berizzi

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Título: ¡Aférrate al alcohol! [después de Jean GEOFFROY]

Autor: ANÓNIMO (-)

Fecha mostrada:

Dimensiones: Alto 0 - Ancho 0

Técnica y otras indicaciones: Serie de 12 fotografías Adaptación de la serie de pinturas de Jean Geoffroy Circa 1901

Lugar de almacenamiento: Colección privada

Copyright de contacto: © Colección Thierry Lefebvre - Todos los derechos reservados

¡Aférrate al alcohol! [después de Jean GEOFFROY]

© Colección Thierry Lefebvre - Todos los derechos reservados

Fecha de publicación: enero de 2006

Contexto histórico

En París, en 1829, médicos y químicos fundaron la Annals of Public Hygiene and Forensic Medicine, cuyo objetivo es informar sobre las condiciones de vida y de trabajo en los grandes centros industriales. Louis-René Villerme y sus colegas descubrieron entonces un nuevo mal, la "borrachera de rasgos oscuros", que amenazaba los cimientos de la sociedad. Estos primeros investigadores, retransmitidos durante el Segundo Imperio por economistas sociales, políticos y novelistas "naturalistas" que popularizan sus ideas, dan al alcoholismo una definición muy restrictiva. Para ellos, los intemperantes pertenecen principalmente al sexo masculino y son reclutados principalmente entre las "clases trabajadoras". Su "vicio" se contrae mediante el abuso de aguardientes de cereales y bebidas adulteradas, no mediante el consumo de bebidas fermentadas naturales. Pobla tribunales penales y hospitales incurables.

Así, desde el principio, estos discursos confunden alcoholismo y borrachera, y se oponen al bon vivant - de la burguesía - y los terribles borrachos - de la clase obrera.

Análisis de imagen

Las doce fotos que componen el tablero Sus en alcohol son edificantes. Su autor quiere mostrar que el alcohol conduce paulatina e inevitablemente al trabajador a la degradación física y social. Inicialmente, el hogar es feliz y próspero. El padre sostiene amorosamente a su bebé en un brazo y envuelve la cintura de su pequeña con el otro mientras la madre sirve la sopa (1). Pero en una mañana gris, el héroe se deja llevar por dos compañeros al comerciante de absenta (2). La mujer, con su bebé en brazos, viene a buscar a su marido, harapiento, al café (3). Primero sentado a una mesa y en profunda discusión con sus compañeros de infortunio (4), el hombre luego bebe solo, contemplado por dos excompañeros menos empapados que él (5). Han pasado los años. El bebedor, que se ha vuelto violento, golpea a su esposa, que ahora cuida a tres niños en una casa vacía (6). Al perder su trabajo, fue condenado a mendigar bajo la mirada de reproche de un matrimonio burgués que puso unas monedas en sus gorras (7). En el café, el borracho ahora pelea con sus viejos amigos (8), lo que lo lleva a la corte donde el magistrado parece llamar al espectador como testigo (9). En las garras de una crisis de Delirium tremens, el borracho fue internado (10) en un manicomio donde terminó muriendo frente a una enfermera indefensa (11). Su mujer y sus hijos, cubiertos de harapos negros, congelados por el frío, se reducen a estirarse en la calle (12).

Todo se opone a estos cuadros, adaptados de una serie de Jean Geoffroy, al cuadro de Auguste Renoir. A Bola de molino de la Galette, las luces de primavera, realzadas aún más por docenas de globos blancos, brillan en los personajes para resaltar no solo sus movimientos, sino también su ropa pastel, muaré y sedosa.

Los dos niños que se muestran en primer plano a la izquierda del cuadro no vinieron, de noche y durante la semana, a buscar a su padre borracho en una choza llena de humo, sino que acompañaron a sus padres que bailaron, un domingo por la tarde, en un espacioso jardín.

Este "buen" alcoholismo, que no obstaculiza el trabajo, fomenta la diversidad social como lo demuestra la diversidad de tocados: navegantes, gibuses, melones ... Artistas, burgueses, estudiantes, trabajadores y mujeres del mundo se dan cita para bailar en Montmartre, en un lugar adecuado.

Los tres consumidores sentados en primer plano, bien vestidos y sonrientes, no beben para emborracharse, para alcanzar un estado de conciencia modificado lo más rápido posible, sino solo para encontrar el valor de acercarse a las dos jóvenes que ocupan el centro. de la composición.

Interpretación

Las Encuestas de la Monarquía de Julio, leídas cuidadosamente y reutilizadas por escritores de éxito, constituyen por tanto el repertorio de imágenes para pintores, diseñadores y fotógrafos. Unos años más tarde, también fueron retirados por cineastas como Ferdinand Zecca, quien firmó en 1902 Víctimas del alcoholismo, película en la que mezcla las descripciones literarias de El Assommoir a las opiniones de Jean Geoffroy.

Estas novelas y estas imágenes, fijas o en movimiento, tenían una gran fuerza de convicción. Al oponer continuamente buenos y malos tragos, buenos y malos borracheras, los artistas de la segunda mitad del XIXmi Los siglos han forjado estereotipos que se han vuelto obvios para generaciones enteras de lectores y espectadores.

De hecho, hasta mediados de la década de 1950, el alcoholismo no se consideraba en Francia como una enfermedad curable, que afectaba a todos los estratos de la sociedad, sino como el único flagelo incurable de la población obrera, tal como lo era. descrito, al comienzo de la generalización de los alcoholes industriales, por algunos higienistas médicos.

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Bibliografía

Didier NOURRISSON, Le Buveur du XIXe siècle, París, Albin Michel, coll. "L’Aventure humaine", 1990. Henri MELCHIOR DE LANGLE, El pequeño mundo de los cafés y puntos de venta parisinos en el siglo XIX, París, P.U.F., coll. "Historia", 1990.

Para citar este artículo

Myriam TSIKOUNAS, "Buenas y malas borracheras"


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