1914-1918: "el esfuerzo bélico" moviliza a toda la sociedad

1914-1918:

  • Sabremos privarnos de ella.

  • Reserva el vino para nuestros peludos.

Sabremos privarnos de ella.

© Colecciones contemporáneas

Reserva el vino para nuestros peludos.

© Colecciones contemporáneas

Fecha de publicación: junio de 2006

Contexto histórico

Guerra de adultos, "guerra de niños"

1916: la Gran Guerra ha durado dos años, privando a los hijos de sus padres y madres de su apoyo. En la parte trasera, en diciembre de 1914, se organizó la “cruzada de los niños” bajo el signo del Sagrado Corazón de Cristo y el patrocinio de Juana de Arco, una sacrificada en el altar de la humanidad sufriente, la otro sobre el de la patria ocupada. Escuela, prensa infantil, juguetes, todo les habla a los niños de una guerra heroica, grandiosa, omnipresente y única al mismo tiempo.

Análisis de imagen

Las privaciones de la guerra: renunciando a los pequeños placeres cotidianos

El dibujo de la colegiala Camille Boutet sin duda debe haber impresionado a los contemporáneos por la calidad del dibujo y la riqueza del color. El azul-rojo-blanco dominante subraya inmediatamente el contexto patriótico en el que se desarrolló el cartel. Los colores utilizados son también los del uniforme de los soldados franceses… de 1870. La nieve que cubre la acera se concibe menos como símbolo del frío (la niña de la izquierda no lleva capa) que como recordatorio del blanco de la bandera nacional. El marco ovalado, típico del retrato, enfatiza el aspecto íntimo de esta escena de la vida cotidiana que no destacaría en un periódico ilustrado de principios de siglo. Sin embargo, la fórmula inscrita en letras de sangre quita cualquier ambigüedad y acentúa el contraste entre el interior de la tienda, bien surtido, reluciente, y el exterior donde están relegados los tres pequeños niños. Estos últimos ofrecen un ejemplo a los adultos al renunciar a su inocente placer.
El dibujo de la colegiala Suzanne Ferrand es incluso más sencillo que el de Camille Boutet, tanto en composición como en redacción. En un doble marco típico de los carteles oficiales de la época (cf. “Journée du poilu” del 25 y 26 de diciembre de 1915), la aprendiz de cartelista demuestra su saber hacer a través de la abundancia de pequeños detalles (costuras de la calabaza) , la variedad de tonalidades (uvas), la estilización del racimo, los efectos de la luz en la taza de hojalata que imaginamos que pertenece a un hombre peludo. El mensaje de privación se expresa aquí claramente, esta vez dirigido a los adultos. Como en el cartel anterior, la guerra está completamente ausente de la imagen y solo se significa por escrito. El eslogan, "Guarda el vino para nuestros peludos", suena a llamado al orden y contrasta con el carácter bucólico del diseño.

Interpretación

La removilización de 1916

El primer patrocinador de estos dos carteles es la administración municipal de la capital, París, que está organizando propaganda y movilización en forma de concurso de dibujo sobre el tema de las economías de guerra. La mayoría de los niños involucrados, y entre ellos "Suzanne Ferrand, 16", son en realidad adolescentes que continúan sus estudios más allá del certificado de estudios en las escuelas primarias superiores. El segundo patrocinador, la Unión Francesa para la Expansión Moral y Material de Francia, impuso el tema de las restricciones necesarias en el corazón de 1916, a través de su Comité Nacional de Bienestar Económico. Los títulos de los otros dibujos seleccionados son evocadores: "Fumadores de la retaguardia, salven el tabaco para que no se acaben los soldados", o "Salven el pan comiendo patatas". Estos temas revelan tanto una Francia de retaguardia, que sufre de diversas carencias, como la forma de vida de los soldados en el frente. El vino, que se repartía a razón de dos a tres litros diarios, y el pan, a menudo rancio, constituían el triste ordinario de los combatientes. En 1916, el comienzo de la guerra parecía lejano y su final incierto. La única certeza es que la guerra total requiere la movilización de los actores económicos y de la sociedad en su conjunto. La adhesión al discurso patriótico es una parte integral del esfuerzo bélico, especialmente para los niños, que se ven obligados a reaccionar ante las expectativas de los adultos o incluso a comportarse como ellos. Sin embargo, el dibujo de Camille Boutet, con su temática infantil, sus tonos agradables, su color difuso, da frescura a una iniciativa sobre la que pesa el contexto psicológico muy pesado del conflicto.

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Bibliografía

Stéphane AUDOIN-ROUZEAU, La guerra de los niños, 1914-1918, Ensayo de historia cultural, París, Armand Colin, 1993. Alfred y Françoise BRAUNER, Dibujé la guerra, El dibujo del niño en la guerra, París , Elsevie, 1991. Laurent GERVEREAU, "Propaganda a través de imágenes en Francia, 1914-1918. Temas y modos de representación" en Laurent GERVEREAU y Christophe PROCHASSON, Imágenes de 1917, Nanterre, BDIC, 1987. Marion PIGNOT, La Guerre lápices de colores. Cuando los pequeños parisinos dibujaron la Gran Guerra, París, Parigramme, 2004. Yves POURCHER, Les Jours de guerre. La vida de los franceses en el día a día entre 1914 y 1918, París, Hachette, coll. “Pluriel”, 1995. Pierre VALLAUD, 14-18, Primera Guerra Mundial, volúmenes I y II, París, Fayard, 2004.

Para citar este artículo

Alexandre SUMPF, "1914-1918:" el esfuerzo de guerra "moviliza a toda la sociedad"


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